
El té debe su color marrón a los taninos y las sustancias tánicas - a los catequinos. Estas sustancias cambian de color según la acidez del medio: en un medio ácido se aclaran, y en uno alcalino se oscurecen.
Por eso, que el té se aclare no significa que pierda intensidad. En cambio, añadirle limón potencia sus propiedades nutritivas y curativas.