¿Para qué sirve una ducha fría?

Una ducha fría ayuda a combatir el mal humor y a reducir la irritabilidad. La cosa es que el agua fría actúa sobre la zona de la «mancha azul" del cerebro, que produce la hormona noradrenalina, responsable de combatir la depresión.

Como el agua fría mejora el transporte de nutrientes al organismo y oxigena las células, te vuelves más atento. Te cansas menos y puedes concentrarte durante más tiempo en una tarea concreta.

Por la mañana, para recargar energías y despertarte más rápido, una ducha fría es justo lo que necesitas. Activa el funcionamiento de las células y la circulación sanguínea. Gracias a ello, sientes más fuerza y energía para resolver asuntos importantes.